RHS. Revista. Humanismo. Soc. 14(1), e8/1-13, ene.- jun. 2026 / ISSNe 2339-4196

 

Artículo de reflexión

 

 

Escritura creativa: más allá de la producción de un texto

Creative Writing: Beyond the Production of a Text

 

Clara Liliana Casteblanco Cifuentes1

clara.casteblanco@uptc.edu.co

https://orcid.org/0000-0003-1419-6473

 

 

Nelson D’Olivares1

nelson.dolivares@uptc.edu.co

https://orcid.org/0000-0003-3879-7783

 

 

https://doi.org/10.22209/rhs.v14n1a08

 

 

Recibido: 28 de julio de 2025.

Aceptado: 26 de marzo de 2026.

 

Para citar: Casteblanco Cifuentes, C. L., & D’Olivares, N. (2026). Escritura creativa: más allá de la producción de un texto. RHS-Revista Humanismo y Sociedad, 14(1), 1-13. https://doi.org/10.22209/rhs.v14n1a08

 

Resumen

El objetivo de este artículo está centrado en reflexionar en torno a la escritura como actividad creativa, partiendo del ejercicio escritural desarrollado bajo la presión de las circunstancias de encierro preventivo en 2020. Como metodología se consideró el proceso de la misma escritura narrativa, la cual permitió la autoexploración y la postura de resistencia o de refugio. En cuanto a los resultados, se produjo un texto para todos, especialmente para niños y jóvenes, titulado Mamá es una astronauta, una alegoría a las maestras que trabajaron virtualmente en medio de la pandemia por COVID-19. Se concluye que la actividad creativa desborda los límites del plan trazado, pues el desarrollo creativo se va dando gradualmente sobre la marcha de la redacción, ya que cada idea va descubriendo detalles encadenados que dotan de significado al texto.

 

Palabras claves: escritura creativa, generación de conocimiento, investigación-creación, lenguaje y literatura, pandemia por COVID-19.

 

Abstract

The aim of this article is to reflect on writing as a creative activity, starting from a writing exercise developed under the pressure of the preventive lockdown during the COVID-19 pandemic in 2020. The methodology considered was the narrative writing process itself, which allowed for self-exploration and a stance of resistance or refuge. The result was a text for everyone, especially children and young people, entitled “Mom is an Astronaut,” an allegory for the teachers who worked virtually during the pandemic. The article concludes that creative activity transcends the limits of the writer’s initial plan, as creative development unfolds gradually throughout the writing process, with each idea revealing interconnected details that imbue the text with meaning.

 

Keywords: creative writing, knowledge generation, research-creation, language and literature, COVID-19 pandemic.

 

1. Introducción

 

La escritura creativa recurre al acervo literario, poniendo libertad en la expresividad antes de en una redacción formal,2 lo cual transgrede esquemas tradicionales de producción textual y sus habituales normas. Así, el texto producido (cuento, novela, etc.) logra captar la atención de los lectores para conectarlos con los contenidos. Para ello, la escritura creativa combina imaginación y creatividad en la forma de comunicar nuevos universos, valiéndose de procesos que comprenden autenticidad y exploración de sentimientos, emociones, pensamientos, motivaciones, experiencias, valores y su relación con la existencia. A su vez, esta práctica comprende el análisis de las ideas y la disposición del lenguaje dentro de un marco lúdico y motivador, capaz de generar reflexión en el modo en que, tanto autor como lector, se comprenden a sí mismos en el entorno que los rodea.

 

Tras una serie de conversaciones con colegas de diferentes universidades y profesores de español y literatura, se dio lugar a este manuscrito, cuyo objetivo es promover el diálogo, la discusión y la reflexión sobre la actividad creativa. El trabajo de escritura creativa llevada a cabo, en plena pandemia, comprendió la producción de un libro para todos, especialmente para niños y jóvenes.3 Esta labor de escritura constituyó una forma de reconocimiento a la actividad creativa como aporte a la generación de conocimiento, desarrollado en un ámbito bajo la presión de las circunstancias de encierro preventivo. En consecuencia, dicho trabajo se articula al quehacer investigativo como docentes de educación infantil y de lenguaje. Esta exploración investigativa respalda el ejercicio docente en general, pues desde la interdisciplinaridad académica se fomentan herramientas relacionadas con procesos creativos y didácticos que nos benefician como docentes investigadores dentro y fuera del aula, al generar conocimiento y aportar perspectivas que posibilitan la actividad creativa.

 

Para muchos profesionales en diferentes disciplinas, la actividad creativa da una válida oportunidad de producir conocimiento o, por lo menos, hacer un aporte al desarrollo de nuevas ideas. Para los escritores por convicción es una oportunidad de cualificarse, enriqueciendo su capital cultural con procesos investigativos, productividad, innovación, competitividad y otros desafíos de gran importancia.

 

2. Actividad creativa-investigativa

 

La actividad investigativa procura la generación de nociones para la creación de conocimiento, de aquí que se reconozcan los aportes de los procesos creativos enmarcados en la investigación. En este sentido, la actividad creativa ya incluye una forma de conocimiento que transforma el entorno en que nos desarrollamos como sujetos sociales. Es decir, la práctica creativa4 (creatividad, imaginación, fantasía, ficción, ingenio, pasión y conceptualización) permite experimentar con los sentidos para que el sujeto interprete el mundo. Esta forma experiencial de conocimiento está entendida en la práctica que transforma unas circunstancias dadas; entonces, los sentidos son los que se abren a la recepción estética de la acción propuesta y su efecto en una cultura determinada. El saber-hacer de un autor en una obra escrita, por ejemplo, su estilo, habilidad, sintaxis, valor histórico, forma de expresión, etc., se considera conocimiento “dialogable”, que circula con el fin de construir más conocimiento.

 

Así, el proceso investigativo-creativo expresa una actividad creativa rigurosa, revisada y realimentada por colegas que validan el trabajo, verificando el planteamiento y encaminándolo a la sensibilización de la escritura creativa, como una memoria de la experiencia vivida en circunstancias de pandemia derivada del COVID-19.

 

3. Proceso de creación

 

En el texto, las cadenas de oraciones construyen el contenido, sostenido por los sentidos y significados que se desarrollan en cada capítulo o en la suma de estos como una unidad. Según D’Olivares y Casteblanco (2015,) “escribir es un ejercicio que exige mucho más que poner palabras en una página, es revelar el pensamiento organizado, plasmado en un escritor y creador de textos hilados a base de ideas” (p. 283). Además, al explorar el mundo interno, se asciende a la imaginación y se descubre la creatividad, justo donde se libera la inspiración y las ideas cobran vida para conectar a un lector con un contexto histórico en el que surge el texto.

 

Enmarcado en las circunstancias socioculturales compartidas, el tema debe resistir el paso del tiempo; el problema de la pandemia por COVID-195 (aislamiento, soledad, muerte, etc.) por ejemplo, se conservará en la memoria colectiva de varias generaciones, gracias a la emotividad que hace parte del texto y mantiene la atención en los hechos relatados y personajes relacionados entre sí. No estaría por demás traer a colación el libro “El escudo de Perseo o de la escritura en pandemia” (2023), donde los autores ofrecen un punto de vista sobre cómo el ejercicio escritural puede transformarse en un acto de resistencia y autoexploración.

 

4. Escritura como resistencia

 

Renunciar a etiquetas de tipo novelista, cuentista, ensayista y biográfica, etc. es un punto de partida para reconocer el ejercicio escritural. Una vez retirado el rótulo, fluye el diálogo interno, discurre la fuerza de querer escribir cosas y de escribirlas. Las personas encuentran esa fuerza en el trabajo, la familia, la experiencia de vida, etc., imaginando historias, ficcionando situaciones; inclinándose hacia el humor, lo grotesco, lo romántico, lo policiaco, lo erótico y rechazando lo que molesta, lo que agrede, lo que vulnera.

 

En este caso, la fuerza vino del diálogo. El hecho de que las personas, con perfiles diferentes, compartieran el mismo espacio de convivencia durante el año 2020, dialogando día tras día, hizo que confluyeran en el mismo interés. Encontrar en el diálogo la materia prima para enfrentar el encierro como una forma de habitar ese presente, desde la impotencia que refleja el ser humano frente a la muerte por COVID-19, significó un logro en la construcción de una andadera propia enmarcada en estas circunstancias adversas, un logro de protección y autoconservación.

 

Este proceso se desarrolló en más de 365 días de diálogo sobre educación infantil, lenguaje, literatura y vida cotidiana. El propósito fue juntar puntos de vista para aportar a la conversación, amenizada por vino y café,6 en aras de encontrar en la escritura creativa la forma de soportar la fragilidad del entorno. Así, en plena pandemia, escribir fue andar y desandar las circunstancias, fue como forjar un escudo invisible, blando y sedoso, contra la rutina de los días de encierro obligado.

 

El diálogo inició con argumentos contra la monotonía. Pese a poseer diferentes intereses, las circunstancias como habitantes bajo el cielorraso de la contingencia, señalaban la misma fuente de tedio y rechazo al confinamiento, lo cual generó respuestas afines. Sin contar con largos historiales, en medio del diálogo se reconocieron algunos tanteos literarios y complicidades válidas para sintonizar los intentos por recorrer los caminos de la escritura. Las palabras cavaron profundos pozos en las memorias, como un despertar en la oscuridad antes de que aparezca la luz del día, buscando herramientas en los talleres de escritores a los que alguna vez se asistió en espacios universitarios.

 

En este contexto, la escritura se hizo un menester, una necesidad de dialogar con uno mismo y con el otro, un venir a la realidad para dejar registro e ir a otro mundo posible, si se lo escribe. Así, sin crear lenguajes nuevos, la escritura se hizo una forma de pasatiempo, de entretener el tiempo.

 

Como resistencia, la escritura abre universos paralelos, los cuales aceptan el nacimiento de personajes extraordinarios que parten, desde luego, de preguntas coherentes. Por ejemplo, el recurso del desdoblamiento desborda los límites impuestos por la realidad como una provocación a observar lo otro del sujeto: lo indefinido, la angustia, la latencia, el momentum, la intensidad, el quebrantamiento de la ley de la gravedad,7 etc.

 

Una escritura liberadora emocionalmente, casi subversiva, capaz de llegar a la inagotable fuente de la imaginación. Esto es, el acceso privilegiado8 o un canal para auscultar la mente y el testimonio de los sentidos. Al llevar las ideas al texto escrito, uno mismo puede percatarse de prismas del propio hecho de vivir y aclarar sentidos y significados a lo que generaba ruidos. En palabras de Borges, una escritura catártica, purificadora, que moldea razonamientos que sirven como insumos para comprender la realidad, dar sentido y significado a la existencia. En este orden de ideas, la escritura es un proceso que exige comprensión y dote de sentidos y significados. En otras palabras, la escritura es dadora de placer como un manantial de disfrute, que comprende creatividad, imaginación, misterio, cuestionamiento, interpretación de la realidad, transformación del mundo, compromiso, etc.

 

5. Escritura creativa

 

La actividad creativa se sustenta en la teoría de la creatividad y la estética de la recepción. La creatividad es una característica con la que algunas personas cuentan significativamente para gestar ideas innovadoras. A este respecto, Guilford (1950) afirma que “la creatividad consiste en la fluidez, la flexibilidad y la originalidad en el pensamiento” (p. 444). Ciertamente, aspectos como el pensamiento divergente, la imaginación y la intuición9 facilitan que la creatividad se dé. Por su parte, Torrance (1974) sostiene que quien es creativo posee un aparato mental que toma distancia del pensamiento lógico convencional, capaz de explorar otras asociaciones libres y encontrar conexiones nuevas. Este punto de vista da lugar a procesos sociales o culturales externos, y remite a procesos cognitivos y capacidades inherentes que se desarrollan e incluso, se heredan.

 

Sin embargo, la creatividad no es necesariamente un talento heredado o un don innato, sino un haz de procesos que pueden cultivarse. Según Sawyer (2012) “la creatividad en la escritura implica la capacidad de conectar conceptos aparentemente desconectados, creando nuevas perspectivas y significados” (p. 7), esto quiere decir que en la escritura creativa se articulan motivación, imaginación, percepción, memoria, conocimiento, razonamiento y atención. Desde otra perspectiva, Runco (2007) extiende este horizonte e incluye las emociones y experiencias personales al afirmar que “la creatividad es un proceso que refleja tanto aspectos conscientes como inconscientes, y la escritura creativa funciona como un medio para explorar y expresar estos aspectos” (p. 28). Así, la escritura creativa llega a ser una actividad de reconocimiento y desarrollo de la creatividad.

 

Ahora bien, el arte, en general, y la escritura creativa, en particular, tienen en cuenta el rol del lector en la producción de significados y la construcción de la experiencia estética de un texto escrito. De acuerdo con Jauss (1970), la obra de arte posee un significado fijo e inmutable, revelando su sentido y transformándolo en función de la interacción del público, de los contextos históricos y de las expectativas de los lectores, lo cual implica que el escritor produzca un texto y considere la recepción del lector y sus eventuales interpretaciones. Cada lector y cada época tienen un conjunto de expectativas culturales que influyen en cómo reciben e interpretan un texto.

 

Al generar diálogo entre la obra y el lector, se procura que esta sea estética y produzca un efecto emocional en quien lee. Así, el significado de una obra comprende su intención original y la forma en que los lectores la interpretan y la integran a sus circunstancias culturales. A este respecto, Eco (1984) advierte que

 

Naturalmente, entendemos una solución técnica determinada como la representación de una experiencia natural porque en nosotros se ha formado un sistema de expectativas codificado que nos permite penetrar en el mundo de los signos del artista: “Nuestra lectura de los criptogramas del artista está influenciada por nuestra expectativa. Afrontamos la creación artística con aparatos receptores ya sintonizados. Confiamos en hallar un determinado sistema de notaciones, una determinada situación de los signos y nos disponemos a ponernos a tono con ella. (p. 199)

 

Como se observa, la actividad creativa no finaliza con la producción del texto escrito, va más allá al considerar la recepción e incluir al lector, desde lo sociocultural, en los procesos de significación.

 

En consecuencia, la escritura creativa desborda los límites de una escritura académica, técnica, informativa, ya que permite que los sentidos exploren el mundo con curiosidad y asombro, admite formas y significados con carga emotiva, conmovedora y provocadora de reflexión. La actividad creativa procura materializar la imaginación en la escritura porque está inmersa en la flexibilidad del pensamiento (original, divergente y lateral), la variabilidad de las ideas, la memoria y la versatilidad de los recursos expresivos. En este contexto de escritura con voluntad y coherencia se plasma la creatividad, la aventura de lo no común, la conexión entre la realidad y los mundos posibles.

 

Antes de pasar adelante, conviene señalar que la producción de un texto amerita originalidad, coherencia, cohesión, planeación, revisión y reescritura. En este sentido, Cassany (1993) sostiene que

 

El proceso de composición está formado por el conjunto de estrategias que utilizamos para producir un texto escrito. Estas estrategias son la suma de las acciones realizadas desde que decidimos escribir algo hasta que damos el visto bueno a la última versión del texto. […] Luego, debemos ser capaces de generar y ordenar ideas sobre este tema para planificar la estructura global del texto. Además, para alcanzar la versión definitiva del escrito deberá redactar varios borradores y los tendrá que revisar y corregir más de una vez. Para hacer esto tiene que estar acostumbrado a releer y a repasar cada fragmento que escribe. (p. 113)

 

En relación con la originalidad, se observa que parte del supuesto de que se pueden expresar ideas propias, considerando el mundo interior y la exploración del mundo exterior mediante los sentidos, produciendo modificaciones a las circunstancias de la historia que se cuenta. El contexto comunicativo, la intención y la forma de desarrollar las ideas hace que se reconozca lo innovador del texto. En parte, el material para el trabajo escritural es el acervo de recuerdos almacenados en la memoria, y el hecho de que podemos ficcionar la realidad o verla desde otros ángulos. La coherencia, por su parte, corresponde al proceso discursivo e interrelaciona conceptos y conocimiento, distinguiendo lo importante de lo superfluo en el marco de las estructuras semánticas en la composición creativa. Asimismo, la cohesión dota de sentido al hilo conductor, disponiendo las ideas ordenada y atractivamente con conectores precisos, puntuación, ortografía y referencias claras.

 

6. El escudo de Perseo o de la escritura en pandemia

 

Este texto surge como un testimonio del período de aislamiento preventivo y como un acto de creación que refleja la sensibilidad que atravesó, de pies a cabeza, a muchas personas, en particular a sus autores, conectándose con el lenguaje de la literatura para dar vida a una historia para todos, especialmente, para niños y jóvenes. Para llegar a la realización de este trabajo, la escritura exigió el cumplimiento de “algunas condiciones particulares, como encontrar el estilo, las referencias, el tono, las palabras justas, los personajes, la historia en sí”, (Casteblanco & D’Olivares, p. 11. 2023), permitiendo así que, quien lea despierte sus emociones y construya sentidos a partir de la urdimbre propuesta por los autores en sus textos.

 

Como proceso investigativo, la práctica de la escritura está soportada en el abordaje de inquietudes itinerantes en torno a la familia, los amigos, el trabajo, la música, entre otros asuntos. De allí fueron surgiendo una escritura experimental, un formato con una presentación por capítulos cortos, articulados narrativamente entre uno y otro, para facilitar que el lector10 mantenga el interés en continuar la lectura.

 

Conviene observar, sin embargo, que al comprender el lenguaje escrito y expresarlo, el proceso de escritura estimula la criticidad, el pensamiento lógico y la experiencia sensorial. Esto flexibiliza el aparato mental o, lo que es lo mismo, modifica los esquemas cognitivos para adentrarse en mundos posibles, sobre todo, cuando se intenta producir literatura para todos, especialmente, para niños y jóvenes. Este proceso supone un ejercicio intelectual riguroso que es capaz de organizar aspectos estructurales complejos como lo dicho y lo que van a decir los personajes. La protagonista11 observa trabajar a su madre, como docente de clases virtuales mediadas por plataformas Zoom y Meet, al tiempo que va narrando sus aventuras, propias de una niña de 13 años. (Casteblanco & D’Olivares, 2023).

 

Como fuente de motivación, con frecuencia, los autores toman su propia experiencia de vida; por ejemplo, sus infancias junto con un reflejo de la realidad, incorporando elementos literarios para una reinterpretación de aquellas circunstancias, lo cual orienta este tipo de actividades creativas. De este modo, muchos autores toman la forma narrativa desde el otro, buscando verosimilitud y coherencia, y así poder decir lo indecible. En este caso, viviendo la experiencia de pandemia, pero en circunstancias imaginativas desde el personaje, quien en algunas ocasiones expresa datos generales verdaderos que contribuyen al tejido del contenido del texto.

 

7. La escritura narrativa como método

 

Se advierte que crear una pieza artística, por sí sola, no consiste en una investigación. Por ello, se trazó el objetivo de crear y conceptualizar una práctica de escritura creativa. En el proceso, emergieron preocupaciones para sistematizar el desarrollo del contenido literario de corte infantil-juvenil. Por una parte, desde la educación infantil se indagó sobre escritura para la infancia y, por otra, se consultó sobre lenguaje y escritura creativa.

 

Como se dijo antes, este proceso inició con el diálogo, tomando apuntes de lo conversado y relacionándolo con el aislamiento preventivo obligatorio por pandemia, escuchando las experiencias de los demás. Después, la creación de los personajes y la creación de entornos que se iban a desarrollar en cada capítulo de la historia con contenidos para todos, especialmente, para un público infantil-juvenil con capacidad crítica y lectora. Por ello, se usa un lenguaje natural, sencillo, dando por hecho que los lectores entienden las referencias.

 

No hay un proceso creativo establecido. Las prácticas y actividades creativas varían de unos sujetos a otros y no son las mismas en un contexto o en otro. Es decir, no existe un andamio establecido sobre el cual se construya una actividad creativa; en cambio, a su propio ritmo y con sus recursos intelectuales, los autores hacen que la obra se desarrolle. En la actividad creativa, el autor se aparta de las convenciones sociales para gozar de autonomía y libertad para ficcionar un mundo que nos ponga a salvo o para recrear realidades distantes del destino de la pandemia.

 

Para este caso, la escritura como actividad creativa se presenta como un espacio de libertad, porque la ficción todo lo concede. Así, la escritura nos construye y nos dejamos construir por ella. El encierro producto de la pandemia por COVID-19, por ejemplo, permitió imaginar un mundo infantil en medio de las circunstancias de aislamiento domiciliario para soportar el encierro, y presentar la escritura como una metáfora del escudo protector de la imperceptible amenaza:

 

Inspirados por nuestras propias infancias, nos preguntamos cómo habríamos vivido una cuarentena si fuéramos niños. En esa pregunta cabían el confinamiento, el aislamiento social, el distanciamiento preventivo y todo lo demás que la pandemia genera. Es así como esta historia se revela en los negativos de las imágenes que nos dejan las experiencias de la vida actual como el registro de nuestra propia vida o como un trascender con las respuestas a la realidad misma, dándole forma a una voz infantil. Dentro de este proceso, tratamos de sostener la imagen de la niña curiosa que narra y que es la brújula, de comienzo a fin, de este ejercicio. Asimismo, recreamos y cultivamos diversos escenarios en los que ubicamos la vida de nuestro personaje infantil. Dichos escenarios aluden a las reminiscencias y a la añoranza de nuestra niñez vivida. (p. 12)

 

Ahora bien, quizá sea útil mostrar los temas más significativos que fueron emergiendo en la escritura de esta historia: la música, el amor familiar, el juego, la solidaridad de los amigos, los sueños, la magia, entre otros, encontraron un lugar a lo largo de los capítulos. Iluminemos lo que venimos diciendo con un ejemplo sobre la música.

 

―Toca Nothing else matters de Metallica.

―Ni siquiera la conozco ―dije―. Mejor escucha y me dices si suena bien.

Había practicado el punteo del cumpleaños todo el tiempo. Tenía que salir bien. Y así fue. (p. 80).

[…] Sanmi se levantó de la silla y revisó las carátulas del arrume de discos puestos sobre la mesa y, en voz alta, comenzó a leer los nombres de las bandas, pasándolos de un lado a otro: Poison, Alice Cooper, Motorhead, AC-DC, Scorpions, Aerosmith, The Clash, Twisted Sister, Metallica, The Rolling Stones, Van Halen, The Police, Def Leppard, Motley Crue, Guns and Roses. (p. 90).

 

Bien se comprende que, como humanos, se siente atracción por el arte de la música, tal vez, porque al percibir el estímulo sonoro se revela una poderosa conexión emocional del hombre con su mundo intuitivo, evocando y conectando momentos, personas, culturas y lenguajes. Rousseau (1998) afirma que la melodía musical tiene el poder de comunicar sentimientos, expresando mensajes que van más allá de lo lingüístico. Oliver (1998) sostiene que la música capta la naturaleza del espíritu humano, transmitiendo libertad al expresarse y creatividad para encontrar conexiones con el entorno. Sin embargo, a lo largo de la historia de la humanidad, la música ha sido un lenguaje compartido, poseedor de sentido que emerge de su estructura y de las tensiones históricas. A este respecto, Adorno (1970) afirma que las obras de arte, en diferentes expresiones, son lenguaje sin conceptos que comunica indirectamente el contenido de verdad, esta se manifiesta en la configuración de sus elementos, en la identidad entre lo que dicen y lo que podría decirse, remitiendo a la historia y a la sociedad de la que surgen.

 

Lo que se ha querido mostrar es que este proceso abordó la escritura creativa como una oportunidad de autoexploración, de resistencia a la vulnerabilidad de los seres mortales, de refugio y como una forma de transformar los temores causados por el COVID-19. El tiempo de pandemia fue como páginas en blanco que necesitaban escribirse con lo que se tenía a mano. Aunque se pensaba en un ejercicio de investigación, no se pensaba en un libro terminado y publicado. Más bien, lo que se tenía en mente, era la práctica creativa, el proceso como método de elaboración. Es decir, considerar la misma escritura narrativa como el procedimiento que permite la autoexploración, la postura de resistencia o de refugio.

 

8. Conclusiones

 

La escritura creativa en colaboración exige estar dispuestos al diálogo permanente para escuchar e interactuar con el otro, hallarse con él y encontrar espacios en común, intercambiando saberes y generando ideas para la toma de decisiones en el desarrollo del texto escrito. La constancia y el compromiso con la actividad creativa permite planear, construir y mantener el proceso de investigación-creación.12

 

Aunque, enmarcada en una planeación de escritura, la actividad creativa desborda los límites del plan trazado. En la escritura, el desarrollo creativo se va dando gradualmente sobre la marcha de la redacción, como se indicó antes, la misma escritura narrativa es el método. Según la experiencia del autor, cada idea va descubriendo detalles encadenados, asignando significados y sentidos a la escritura.

 

La escritura como una actividad de disfrute fue la materia básica de este proceso creativo en colaboración. Pensar la escritura como juego moviliza la relación con la cotidianidad, la flexibilización de las normas, la exploración de vivencias, la conexión con diferentes voces, la improvisación de historias, etc. Así, la escritura llega a ser significativa en la creación de contenidos narrativos, cultivando la capacidad de contar historias concebidas de la misma experiencia de vida y nutridas con imaginación.

 

La pandemia permitió que la gente tuviera un tiempo de reflexión frente a la vulnerabilidad del ser humano. Hizo que afloraran sentimientos que se manifestaron en prácticas escriturales como una invitación al ágora libre, para contarle a otros y dejar registro de las circunstancias reales del año 2020. Cabe pensar que, desde los primeros meses de confinamiento preventivo, muchas personas integraron el hábito de la escritura como una actividad de disfrute y diversión, que les permitía cultivar armonía y paz interior.

 

9. Declaraciones finales

 

Financiación: los autores declaran que no recibimos recursos para la escritura y publicación de este artículo y que la investigación no se financió. Así, el proceso de escritura creativa como ejercicio de investigación, del cual se deriva este artículo, se desarrolló sin financiación alguna.

 

Conflictos de interés: como autores declaramos que la realización de la investigación ni publicación de este artículo no genera ningún conflicto de intereses.

 

Contribuciones de los autores: ambos autores se encargaron de la conceptualización, investigación, metodología, supervisión, escritura, revisión y corrección.

 

Implicaciones éticas: los autores declaran que no hay implicaciones éticas.

 

Agradecimientos: a los maestros Ahyda Durán y Jairo Carvajal, con quienes se discutieron propuestas tanto en el proceso investigativo como en el ejercicio de escritura creativa y, de manera muy especial, un agradecimiento a Thaliana y Susan Rodríguez, quienes inspiraron mucho de lo que en el libro está escrito. Todo esto contribuyó al desarrollo creativo.

 

10. Referencias


  1. 1 Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC). https://ror.org/04vdmbk59

  2. 2 Entiéndase redacción formal como aquella enmarcada en lo académico, periodístico y técnico.

  3. 3 Aunque decimos que es para todos, se debe tener en cuenta que los niños y jóvenes experimentan diferentes etapas de desarrollo. Por ello, se usa un lenguaje natural, comunicativamente sencillo, dando por hecho que los lectores comprenden las referencias dadas, entre otros.

  4. 4 La práctica creativa puede llevar de una obra existente, que sirve de inspiración, a otra innovada, realizada con similares adornos. En este sentido, Romain (1953) sostiene que “lo que llamamos creación suele ser recreación” (p. 27). Así, mucho de lo que se cree que se ha concebido con ingenio, quizás, ya existía tiempo atrás con pocas o muchas variaciones.

  5. 5 El aislamiento preventivo ocasionado por la pandemia por COVID-19 puso de relieve las expresiones artísticas, como la escritura creativa (narrativa), y otras formas habituales de producción de conocimiento.

  6. 6 Se pretende resaltar que se trató de conversaciones espontáneas, abiertas al diálogo, libres, es decir, conversaciones no planificadas ni predeterminadas y sin normas prefijadas, donde los hablantes pueden introducir asuntos no previstos en el curso del diálogo (D’Olivares & Casteblanco, 2017, p. 24).

  7. 7 Entiéndase como la fragmentación de lo que se considera “normal”.

  8. 8 En la teoría de la acción comunicativa (1981), Habermas hace referencia al “acceso privilegiado” como la comprensión del mundo subjetivo (su propio estado mental) del hablante: pensamientos, sentimientos y experiencias.

  9. 9 Para que una obra surja, la intuición está en completa consonancia con la creación (imaginación, ficción, verosimilitud; más allá de la lógica, pero cercano al razonamiento).

  10. 10 Entiéndase lector a un grupo indeterminado de personas. A este respecto, Eco (como se cita en D’Olivares & Casteblanco, 2023, p. 99) sostiene que el lector coopera con la obra, haciendo paseos intertextuales e inferencias, y confrontando sus saberes previos y sus experiencias vividas con el texto que lee. Sin embargo, en ocasiones la intertextualidad se dificulta porque los textos que componen el intertexto no se muestran a primera vista y exigen del lector una interpretación más íntima que le permita extraer referencias de otros textos.

  11. 11 Para este caso, el personaje principal es reconocido inmediatamente por la emocionalidad del lector, ya que es un personaje que está equipado con sus propias circunstancias, como un cursor o una marca movible que indica hacia dónde va la historia.

  12. 12 La investigación creación fue reconocida por Colciencias en 2014.