RHS. Revista. Humanismo. Soc. 14(1), e4/1-26, ene.- jun. 2026 / ISSNe 2339-4196

 

Artículo de Revisión

 

 

Factores asociados al bienestar de adolescentes tutelados en sistemas de protección: revisión sistemática

Factors Associated with the Well-being of Adolescents Under Guardianship in Protection Systems: A Systematic Review

 

Gelber Yecid Roa Pinto1

groa5@alumno.uned.es

https://orcid.org/0000-0002-8233-595X

 

Arcadio de Jesús Cardona Isaza2

arcadio.cardona@correounivalle.edu.co

https://orcid.org/0000-0002-3981-2917

 

https://doi.org/10.22209/rhs.v14n1a04

 

Recibido: mayo 2 de 2025.

Aceptado: diciembre 15 de 2025.

 

Para citar: Roa Pinto, G., & Cardona Isaza, A. (2026). Factores asociados al bienestar adolescente tutelados en sistemas de protección: revisión sistemática. RHS-Revista Humanismo y Sociedad, 14(1), e4/1-26. https://doi.org/10.22209/rhs.v14n1a04

Resumen

El bienestar de adolescentes en sistemas de protección es un área de interés para disciplinas como la psicología y la pedagogía y conocer los factores asociados al bienestar es importante para el desarrollo de políticas públicas y la implementación de estrategias de intervención socioeducativas. Este artículo presenta una revisión sistemática de la literatura cuyo objetivo fue identificar los factores asociados al bienestar psicológico de los adolescentes en medios residenciales entre 2018 y 2025. Para ello, se analizaron 23 estudios seleccionados a partir de un total de 294 registros encontrados en cinco bases de datos internacionales. Los resultados revelan como factores asociados al bienestar psicológico la resiliencia, la existencia de redes de apoyo, las relaciones socioafectivas, la preparación para la vida independiente y la estabilidad emocional. Asimismo, se observa que los adolescentes atendidos en el sistema de protección poseen una percepción de bienestar inferior en comparación con sus pares en contextos familiares tradicionales. Estos hallazgos subrayan la necesidad de ampliar la investigación sobre el bienestar y la calidad de vida de los adolescentes tutelados en el sistema de protección, así como de intervenciones que prioricen la atención individualizada, la educación y el acompañamiento continuo para garantizar oportunidades de desarrollo en los adolescentes previendo su egreso y vinculación a la sociedad.

 

Palabras clave: adolescencia, protección de la infancia, asistencia social, bienestar, factores psicológicos.

 

Abstract

The well-being of adolescents within child protection systems is an area of interest for disciplines such as psychology and pedagogy, and understanding the factors associated with well-being is important for the development of public policies and the implementation of socio-educational intervention strategies. This article presents a systematic literature review aimed at identifying the factors linked to psychological well-being among adolescents living in foster settings between 2018 and 2025. To this end, 23 studies were selected from 294 records retrieved from five international databases. Findings indicate that factors such as resilience, support networks, socioemotional relationships, readiness for independent living, and emotional stability influence the adolescents’ psychological well-being. Moreover, adolescents in the child protection system reported lower levels of perceived well-being than their peers in traditional family environments. These findings underscore the need to expand research on the well-being and quality of life of adolescents in the child protection system and also point to the importance of interventions that prioritize individualized care, education, and ongoing support to ensure developmental opportunities that prepare youth for transitioning out of the system and reintegrating safely into society.

 

Keywords: Adolescence, Child protection, Social assistance, Welfare, Psychological factors.

 

Introducción

 

La protección de la niñez y la adolescencia es necesaria y, además, es una obligación asumida por las naciones para conservar y preservar el futuro de la sociedad. Esta responsabilidad se contempla en el plan de acción de la cumbre mundial a favor de la infancia desde el 30 de septiembre de 1990 que indica: “No hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño, de quien dependen la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y, de hecho, de la civilización humana” (UNICEF, 2006, p. 3).

 

La protección debe entenderse como la acción que ejerce un Estado o sociedad para salvaguardar y garantizar los derechos a la población en situación de vulnerabilidad. Su propósito es prevenir la ocurrencia o repetición de daños, perjuicios o detrimentos a su condición como seres humanos y ciudadanos, miembros de una comunidad y sujetos activos de derechos. En el caso de niños, niñas y adolescentes, la protección se fundamenta en el principio de interés superior, que orienta todas las decisiones y acciones dirigidas a este grupo poblacional (Jaramillo-Ayala & Salazar-Orozco, 2023; ICBF, 2021; Lara Valdez et al., 2025).

 

Es responsabilidad de los Estados encaminar y promover esfuerzos en la defensa de la juventud, especialmente a aquellos en condición de vulnerabilidad. Cada adolescente posee un valor fundamental en el medio en el que vive, por ello, es importante conocer y acercarse a su realidad para comprenderla, guiarla y acompañarla desde sus necesidades específicas (Martín-González & Gimeno, 2023). Al respecto las Naciones Unidas especifican: “Los niños temporal o permanentemente privados de su medio familiar, o cuyo superior interés exija que no permanezcan en ese medio, tendrán derecho a la protección y asistencia especiales del Estado” (UNICEF, 2006, p. 17).

 

El medio institucional, llámense centros, hogares o residencias se han convertido en el eslabón que une la política social de protección basados en la legislación con la realidad encarnada en cada uno de los beneficiarios, en este caso de los adolescentes en condición de vulnerabilidad (Cobo Téllez, 2025; Parada et al., 2023).

 

Las instituciones de protección deben ser estructuras creadas con fines educativos, orientadas en torno a los derechos y su promoción. Para muchos adolescentes, estas instituciones representan un segundo hogar, e incluso el primero, en el que se procura su bienestar, seguridad y desarrollo integral. Fundamentadas en valores y principios que las definen, ofrecen protección, asistencia y acompañamiento, asumiendo la responsabilidad de integrar a cada adolescente en una comunidad que lo acoge (UNICEF, 2019).

 

El bienestar que los Estados promueven a través de sus instituciones refleja un compromiso con la responsabilidad social, la educación y la mejora de la calidad de vida. Este propósito se materializa al atender las necesidades individuales e impulsar acciones transformadoras, cuyos resultados se evidencian en el desarrollo integral de cada adolescente y en la construcción de su proyecto de vida (Arango Piedrahita, 2025; Díaz et al., 2022).

 

El desarrollo de programas especializados con diversidad de enfoques que atienden las múltiples y complejas necesidades de esta población deben ser revisadas, evaluadas y actualizadas constante y progresivamente. Muchos estudios se centran en la perspectiva que el adolescente tiene con respecto a su bienestar, a su calidad de vida y, por ende, su felicidad, punto fundamental para darle sentido a su existencia (Carmona & Moreno, 2019; Gil-Jaurena et al., 2023).

 

Uno de los aspectos relevantes en los procesos de atención es el bienestar por su relación con la salud física y mental, el desarrollo y el ajuste social. El concepto de bienestar subjetivo, junto con la satisfacción vital, felicidad y calidad de vida nacen de un enfoque teórico de la psicología llamada “psicología positiva”. Algunos autores consideran que el bienestar subjetivo forma parte de la calidad de vida y está compuesto por un componente cognitivo y otro afectivo (Álvarez & Briseño, 2016; Cordero et al., 2024; Laino, 2023).

 

Desde la psicología positiva, se entiende al bienestar psicológico como un camino a la felicidad, a la promoción de la calidad de vida, al crecimiento y la expansión vital (Álvarez & Briseño, 2016; Cordero et al., 2024). Desarrollar el concepto de bienestar desde una visión positiva de construcción para el futuro, garantiza la edificación de representaciones generales que den cuenta del sentido de vida que posee y busca el adolescente, además de la valoración subjetiva de sus capacidades (Álvarez y Briseño, 2016; González et al., 2018).

 

El bienestar subjetivo representa una parte importante en la vida del adolescente. Existen dos enfoques teóricos que dan cuenta de dicho bienestar, la visión hedónica que se refiere a la felicidad comprendiendo la vida como un todo desde lo cognitivo, y la visión eudaimónica que aparece cuando la persona vive en concordancia con las creencias, valores y afectos (Cordero et al., 2024; Gutiérrez et al., 2021). La forma en que transcurre la existencia posee un valor fundamental, ya que la percepción de bienestar influye directamente en la realización humana, especialmente durante la adolescencia, etapa clave en la búsqueda de una vida con sentido y en la materialización del bienestar eudaimónico (Álvarez & Briseño, 2016; Urbano Reaño, 2022). Esta fase representa un momento crucial en el desarrollo del ciclo vital, pues funciona como un punto de referencia para la integración social y cultural, determinada por los roles, funciones y responsabilidades que se adquieren progresivamente (Palacios, 2019; Suárez Micaña & Shugulí Zambrano, 2023).

 

El inicio de la adolescencia ocurre cronológicamente entre los 10 y 13 años, y el final de esta etapa se sitúa entre los 18 y 25 años (Palacios, 2019). Durante esta etapa, el ser humano se desarrolla primordialmente en dos instituciones: la familia y la escuela, teniendo un espacio de interacción significativa con el grupo de pares. En el ámbito familiar, el adolescente busca definir su lugar, construir su identidad y establecer sus propios espacios; mientras que en la escuela busca referentes, compañeros y una visión de futuro. Ambas instituciones se articulan entre sí, compartiendo metas formativas sustentadas en el diálogo, la comunicación, la participación y el desarrollo físico y psíquico (Díaz Barajas & Morales Rodríguez, 2021; Villera Coronado, 2024).

 

La estancia de un adolescente en un medio de protección exige doble responsabilidad institucional, tanto por parte del Estado como de los cuidadores que lo representan. Esta responsabilidad incluye la creación de un entorno que favorezca vínculos y rutinas propias del contexto familiar y la garantía de acceso a la educación formal con entidades externas o internas. Además, debe asegurarse el cumplimiento de otros derechos fundamentales, como la participación, la salud, la libre expresión y la seguridad, entre otros. Esta dinámica institucional gira en torno a un ejercicio socioeducativo progresivo e integral, siempre previendo el bienestar como criterio de interés superior del adolescente (Parada et al., 2023; Silva-Berríos, 2025; UNICEF, 2019).

 

La reflexión sobre la educación, realizada por la pedagogía social como ejercicio socioeducativo, transciende y articula los conceptos de adolescencia y juventud, en lo que respecta a la estructuración de los conocimientos, la presencia de conductas delictivas o comportamientos antisociales, la incidencia de los factores de riesgo, la situación de vulnerabilidad, entre otros aspectos, cercanos a la población en protección. Esta reflexión fija su visión y atención a responder preguntas fundamentales como quién, con quién, dónde, por qué y para qué se hacen las prácticas educativas, lo que permite la construcción de teorías desde la reflexión socioeducativa en contextos específicos (Del Pozo Serrano et al., 2021; Obregón, 2001).

 

En Colombia, el sistema de protección opera como una respuesta a la convención sobre los derechos del niño, mediante la formulación e implementación de políticas de protección a dicha población (Noreña-Herrera et al., 2025). Esta labor se articula a través del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), entidad gubernamental encargada de dirigir la atención por medio de programas como adopciones, restablecimiento de derechos, responsabilidad penal y proyecto sueños (ICBF, 2021). En respuesta a problemáticas sociales como el maltrato, el reclutamiento forzado, la violencia sexual, la migración, entre otras, más de 143,662 niñas, niños y adolescentes ingresaron al sistema por algún tipo de violencia entre el año 2012 y 2019. Asimismo, entre 2013 y 2023 se atendieron 2181 casos de vinculación a grupos armados al margen de la ley, y en 2021 se brindó atención a 108,817 menores de 18 años provenientes de Venezuela (ICBF, 2025).

 

Los sistemas de protección de la infancia y la adolescencia pueden establecer mejoras a través de procesos de evaluación y fortalecimiento constantes. Para ello, resulta fundamental valorar los estudios basados en evidencia que permitan su actualización y mejora (Berrick et al., 2023). En este marco, el bienestar comporta un valor fundamental en el análisis de la realidad de contexto, y su potenciación se reconoce como un factor determinante en la consolidación de la estadía institucional, la inclusión efectiva en el medio social y la transición adecuada hacia la vida adulta (Heredia-Bolaños & Grisales-Romero, 2019).

 

Se ha demostrado que la falta de atención al bienestar en los servicios de protección incide negativamente en su estadía y egreso institucional, generando condiciones que pueden estigmatizar y profundizar la vulneración de los derechos, particularmente en los ámbitos educativos, laborales y de salubridad básica (Heredia-Bolaños & Grisales-Romero, 2019; Noreña-Herrera et al., 2025).

 

Antecedentes como los registrados en España, referidos a adolescentes en riesgo social y extutelados en su transición a la vida adulta, evidenciados en revisiones sistemáticas, indican que enfrentan problemas en diversos ámbitos de la vida, como el educativo, laboral y habitacional entre otros. En este contexto, el bienestar psicológico uno de los factores fundamentales que condicionan dicha transición (Díaz-Esterri et al., 2022; Troncoso & Verde-Diego, 2022).

 

Debido a la necesidad de sistematizar los factores asociados al bienestar en este grupo poblacional específico, el presente estudio analiza los entornos de protección desde una perspectiva centrada en el bienestar adolescente. En este sentido, se destaca la importancia de identificar los factores teóricos, metodológicos y técnicos que contribuyan a una atención e intervención integral en los espacios institucionales (Sánchez-Queija et al., 2023). El objetivo principal de esta investigación es indagar sobre los factores asociados al bienestar psicológico de los adolescentes en medios residenciales.

 

Con la entrada en vigencia en Colombia de la ley 1878 de 2018, por medio de la cual se modifican algunos artículos de la Ley de infancia y adolescencia (Ley 1098 de 2006), se establece un marco normativo orientado a la verificación de la garantía de los derechos, con énfasis en el bienestar integral de niños, niñas o adolescentes. Este hecho marca un posible corte histórico de reflexión sobre el sistema de protección. Por tanto, la investigación aborda dos cuestiones centrales:


(a) ¿cómo los entornos residenciales afectan la percepción de bienestar en los adolescentes?, y (b) ¿qué factores asociados al bienestar contribuyen a su calidad y satisfacción de vida? Dada la escasez de estudios específicos sobre esta población, el presente trabajo se basa en una revisión de literatura académica reciente (2018-2025), utilizando artículos científicos provenientes de cinco bases de datos, para garantizar un análisis actualizado y riguroso.

 

Materiales y método

En respuesta al objetivo investigativo de este estudio, se realiza una revisión sistemática de la literatura (Zawacki et al., 2020) que comprende la revisión, evaluación e interpretación de investigaciones sobre el bienestar en adolescentes vinculados al sistema de protección o servicios sociales residenciales.

 

Protocolo y registros

 

El presente estudio ha tenido en cuenta las directrices dadas en la declaración PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses), para desarrollar un proceso sistemático y estructurado que permita la organización y análisis de la información, siguiendo las pautas establecidas para tal fin y acudiendo a los adelantos y actualizaciones disponibles (Hutton et al., 2015; Page et al., 2020).

 

Estrategias de búsqueda

 

El proceso de búsqueda se realizó utilizando términos clave en español e inglés relacionados con el bienestar (“bienestar psicológico”, “subjetivo”, “hedónico”, “eudaimónico”) y poblaciones (“adolescentes”, “jóvenes”, “servicios sociales”, “sistema de protección”), junto con sus equivalentes en inglés (“subjective well-being”, “hedonic well-being”, etc.), aplicando operadores booleanos (“AND”, “NOT”, “OR”) para sistematizar y refinar los resultados de la búsqueda.

 

La selección de estudios se limitó a investigaciones cuantitativas, cualitativas y mixtas, excluyendo revisiones sistemáticas narrativas, bibliográficas o jurídicas, así como validaciones de instrumentos. Los artículos académicos fueron filtrados por idioma (español e inglés) y población objetivo (adolescentes/jóvenes en servicios sociales o sistema de protección), siguiendo criterios predefinidos de inclusión y exclusión. La estrategia de búsqueda empleó un enfoque deductivo, partiendo de términos generales (“bienestar”) hasta llegar a conceptos específicos (“bienestar eudaimónico”), seleccionando únicamente aquellos estudios que cumplían con todos los términos de búsqueda establecidos.

 

Para la realización del presente estudio se procedió al diseño metodológico que incluyó la formulación de la pregunta investigativa e hipótesis, la elaboración del protocolo de revisión y el desarrollo de la estrategia de búsqueda. Esta última se implementó en cinco bases de datos: Web of Science, EBSCO, Scopus, ProQuest y PsycInfo, abarcando el periodo comprendido entre 2018 y 2025. La exploración se realizó en septiembre de 2025.

 

Los criterios de inclusión de establecieron de la siguiente forma: desde el enfoque académico, se consideraron los estudios con perspectivas pedagógicas, sociales y psicológicas; en cuanto a los participantes, se incluyeron aquellos estudios que trabajaban mayoritariamente con adolescentes en situación de riesgo social o vulneración en medios residenciales de protección; se seleccionaron estudios escritos en español, inglés y portugués publicados en revistas científicas con revisión de pares; además, se incluyeron estudios que hacían referencia a dos constructos de bienestar (psicológico, subjetivo) y protección en poblaciones vulnerables, especialmente en adolescentes. Por último, se contemplaron los tipos de diseño, incluyendo los cuantitativos, cualitativos y mixtos.

 

Selección de resultados

 

El proceso de selección (Figura 1) siguió un enfoque deductivo estructurado en cuatro fases: identificación, evaluación, elegibilidad e inclusión. En la etapa de identificación se limitó a los documentos académicos en todos los idiomas en el periodo temporal de 2018 a 2025 (5312 documentos) que contenían dos o más parámetros de búsqueda. Posteriormente, se aplicó un filtro por tipo de documento, seleccionando artículos científicos con enfoques pedagógicos, sociales y psicológicos, lo que redujo el número a 294 artículos. Seguidamente se procedió a una revisión del tipo de revista, así como una lectura de títulos y palabras clave, lo que permitió conservar 117 artículos. Posteriormente se realizó la lectura de resúmenes, seleccionando 54 documentos. Finalmente, tras la lectura completa de los textos, se eligieron un total de 23 artículos para el análisis detallado.

 

Figura 1. Diagrama de Flujo PRISMA de la revisión sistemática.

 

 

Nota. Diagrama de flujo de documentos revisados e incluidos.

 

 

Se implementó una base de datos en Excel para sistematizar el proceso investigativo, organizando la información en hojas específicas: bitácora de búsqueda (detalles técnicos y resultados iniciales), tabla general de documentos (metadatos y criterios de exclusión), matriz de análisis general (datos completos de cada estudio, incluyendo metodología y resultados), análisis específico (evaluación detallada) y artículos finales (aspectos clave y observaciones). Para el proceso de codificación y rescate documental se utilizó el paquete informático de Zotero.Ink.

 

Resultados

 

Análisis descriptivo de los artículos incluidos

 

El análisis sistemático de literatura (2018-2025) identificó inicialmente 294 artículos, con distribución por bases de datos: PsycINFO (52.2 %), ProQuest (26.1 %), EBSCO (13.1 %), Scopus (4.3 %) y Web of Science (4.3 %). La producción anual mostró mayor concentración en 2019 (26.1 %) y en 2022 (21.7 %), en contraste con los últimos tres años cuya producción ha sido casi nula. Se destaca la base de datos PsycINFO, la cual domina la publicación de conocimiento en el tema del período 2018-2020. Los principales países que aportaron fueron España (30.4 %) y Estados Unidos (26.1 %).

 

Los estudios incluidos (Tabla 1) se centraron predominantemente en el análisis de la realidad poblacional y comparativa con el 56.6 % (N=10), población extutelada con el 21.7 % (N=5) y evaluación de programas 21.7 % (N=5). La metodología más utilizada fue la cuantitativa con un 87 % (N=20), seguida del método mixto 8.7 % (N=2) y cualitativa con el 4.3 % (N=1).

 

En los estudios revisados, se identificó una diversidad de metodologías e instrumentos utilizados para la medición del bienestar en adolescentes. En relación con el bienestar psicológico, se empleó La escala de bienestar psicológico de Ryff, utilizada por Melendro et al. (2020 y 2022), De Juanas-Oliva et al. (2022), López-Noguero et al. (2022), así como la escala de medida de manifestación de bien-estar psicológico (EMMBEP) aplicada por Mota y Oliveira (2020).

 

Para evaluar el bienestar subjetivo, se utilizaron instrumentos como el Índice de Bienestar Personal (PWI-SC) y la Escala de Satisfacción Vital Global (MCO), empleados por Llosada-Gistau et al. (2019), así como el cuestionario Personal Wellbeing Index (PWI), implementado por Acosta y Matín (2024),

 

Además, se identificaron otras escalas de uso general, entre ellas: La escala de satisfacción con la vida estudiantil (SLSS), utilizada por Carvalho y Delgado (2021); el cuestionario de fortalezas y dificultades (SDQ); el índice KIDSCREEN-10, y el cuestionario de calidad de vida Relacionada con la Salud (CVRS), usado por Vallejo-Slocker, 2020; Children’s Quality of Life Questionnaire (KINDL), utilizado por Nakatomi et al. (2018), y el Mental Health Continuum Short Form (MHC-SF) utilizado por Teodorczuk et al., (2019).

 

La población total de participantes fue de N=14427, distribuidos por género en mujeres con el 44.8 % (N=6468), de hombres con el 49.2 % (N=7101) y en otros con el 5.9 % (N=858). Cabe resaltar que algunos estudios, como los de Mitchell (2018) y Llosada-Gistau et al. (2019), no reportaron el género de los participantes. Se observa en las muestras que el género mayoritario era el masculino, destacando los estudios de Greeno et al. (2019) con el 94.2 % (N=274) de hombres, frente al 5.8 % (N=17) de las mujeres, el de Noble et al. (2022) con el 87.2 % (N=34) de hombres, frente al 12.8 % (N=5) de mujeres, y Acosta y Martín (2024) con un porcentaje del 100 % (N=44) de hombres, este último estudio fue de menores migrantes no acompañados.

 

El rango de edad de los participantes se estableció, de manera general, dentro de la etapa etaria de la adolescencia. El 52.2 % (N=12) de los estudios incluyeron participantes entre 10 y 21 años de edad, el 26.1 % de estudios de 3 a 19 años (N=6) y el 17.4 % (N=4) entre 16 a 24 años; de manera independiente, el estudio de Melendro et al. (2022) reportó el 4.3 % (N=1) con una edad media de 18.85.

 

En la Tabla 1 se presenta el resumen de los aspectos más relevantes de los estudios seleccionados, incluyendo información como referencia, diseño y análisis, objetivo general, país, muestra y principales hallazgos.

 

Tabla 1. Referencia, diseño y análisis general de los estudios incluidos

 

Referencia

Diseño y análisis

Objetivo del estudio

Muestra/País

Principales Hallazgos

Williams-Butler et al. (2018)

Enfoque metodológico de tipo cuantitativo.

Análisis estadístico descriptivo. Cálculo de frecuencias.

Analizar el bienestar entre los adolescentes afroamericanos bajo cuidado dentro del sistema de cuidado de crianza.

N= 534 Adolescentes.

218

316

(13-18 años).

Estados Unidos.

Los resultados muestran que la permanencia relacional (vínculos estables) en adolescentes afroamericanos bajo cuidado de crianza varía al inicio, pero no cambia significativamente con el tiempo. El tipo de maltrato fue el factor más influyente en su evolución. Además, una mayor permanencia relacional se asoció con mejor bienestar psicológico y su aumento a lo largo del tiempo predijo una mejora en dicho bienestar. Los hallazgos sugieren que el apoyo social diverso ayuda a los jóvenes a mantener su salud mental, incluso ante la falta de apoyo de los padres biológicos.

Nakatomi
et al. (2018)

Enfoque metodológico de tipo cuantitativo.

Estudio transversal.

Comparar la calidad de vida de niños y adolescentes en Japón que viven en hogares con la de niños y adolescentes que viven en familias tradicionales.

N=204

Estudiantes.

111

93

(8-15 años).

Japón.

Los estudiantes de hogares de acogida (tanto de primaria como secundaria) mostraron una calidad de vida significativamente menor en comparación con los de familias tradicionales, especialmente en el bienestar emocional y familiar. Sin embargo, al analizar por grupos, solo los alumnos de primaria en hogares de acogida presentaron una calidad de vida notablemente más baja, mientras que en los estudiantes de secundaria no hubo diferencias significativas frente a sus pares de familias tradicionales.

Zwi et al. (2018)

Enfoque metodológico de tipo cuantitativo.

Se utilizó el análisis bidireccional de la varianza para examinar las diferencias en las puntuaciones medias de dificultades.

Los datos del estudio se compararon con los datos normativos australianos para el SDQ. Los datos fueron analizados mediante SPSS versión 22.0.

Comparar una población comunitaria de niños refugiados recién llegados a Australia, no detenidos, reasentados en una zona no urbana, con una población de niños que llegaron en barco en busca de asilo, detenidos desde su llegada.

N= 86

Adolescentes, dos grupos:

comunitario y

en detención.

45

41

(4-15 años).

Australia.

Los adolescentes refugiados presentaron resultados similares a los de la población infantil australiana general. En contraste, la población en protección mostró mayores dificultades sociales, emocionales y conductuales, afectando su bienestar. Estas diferencias fueron estadísticamente significativas, lo que sugiere un impacto negativo de la detención post-llegada, aun cuando ambos grupos presumiblemente enfrentaban adversidades similares antes de la migración.

Mitchell (2018)

Enfoque metodológico de tipo cualitativo.

Las entrevistas fueron grabadas en audio, transcritas y revisadas para verificar su precisión y análisis. Las 212 entrevistas fueron codificadas usando MAXQDA, un software cualitativo, y fueron analizadas usando códigos iniciales basados en los informes de los jóvenes.

Abordar la experiencia vivida de niños y jóvenes en transición fuera del cuidado de crianza desde un marco de pérdida y duelo.

N=200

Adolescentes y jóvenes.

No reporta

No reporta

(17-21 años).

Estados Unidos.

Los adolescentes reportaron la no atención de sus pérdidas, dolor y duelo en su estancia residencial, revelando adultos disponibles, pero no preparados para abordar los procesos de duelo. El estudio sugiere que se requieren intervenciones intensivas para prevenir resultados adversos en jóvenes bajo cuidado de crianza, ya que el apoyo emocional adecuado puede determinar su bienestar a largo plazo.

Llosada-Gistau et al. (2019)

Enfoque metodológico de tipo cuantitativo.

Con datos de los tres grupos, se probaron diferentes modelos mediante el análisis factorial combinado (CFA) de la escala PWI-SC7 utilizando AMOS 22 para Structural Equation Modelling (SEM).

Analizar y comparar el bienestar subjetivo de los que viven en familia extensa con los de acogimiento residencial y la población general teniendo en cuenta el género.

N=598

Estudiantes

No reporta

No reporta

(12-14 años).

España

Existen diferencias significativas del bienestar entre los tres grupos analizados resaltando que los acogidos en familia extensa fueron más similares a los de población general. De igual forma, se puede evidenciar diferencias significativas por género entre las niñas con puntajes más bajos para aquellas de centros residenciales que para las demás. Se evidencia la existencia de afectaciones en el bienestar de los acogidos.

Teodorczuka et al. (2019)

Enfoque metodológico de tipo cuantitativo.

Diseño cuasi-experimental no aleatorio.

Diseño de grupos emparejados.

Evaluar el efecto de las intervenciones de psicología positiva (IBP) sobre la esperanza y el bienestar entre los adolescentes que viven en un centro de atención infantil y juvenil (CYCC) en Sudáfrica.

N= 29

Adolescentes.

17

12

(14-18 años).

Sudáfrica.

No hubo diferencias estadísticamente significativas en el bienestar y la esperanza entre los dos grupos después de las intervenciones.

Beal et al. (2019)

Enfoque metodológico de tipo cuantitativo.

Estadísticas descriptivas.

Identificar un modelo de medición de la adversidad infantil respaldado empíricamente, aplicable a adolescentes bajo custodia protectora infantil, y analizar las asociaciones entre la adversidad infantil y los resultados adolescentes.

N=151

Adolescentes.

81

70

(16-22 años).

Estados Unidos.

Los hallazgos sugieren que, entre los jóvenes con antecedentes traumáticos complejos, es importante distinguir entre el riesgo relacionado con una tragedia inesperada y aquella que no la es. La violencia familiar se asoció con un peor bienestar psicológico y calidad de vida, mientras que la inestabilidad familiar se asoció con el consumo de cigarrillos y marihuana.

Greeno et al. (2019)

Enfoque metodológico de tipo cuantitativo.

Diseño investigativo de tipo transversal.

Evaluar el bienestar psicológico de los jóvenes de crianza actuales y jóvenes de crianza temporal y los roles de riesgo, resiliencia y preparación para la independencia en su bienestar.

N=291

Adolescentes.

17

274

(14-21 años).

Estados Unidos.

Este estudio sugiere niveles extremadamente bajos de bienestar psicológico y resiliencia, así como un alto riesgo psicosocial en los jóvenes en situación de crianza.

Los jóvenes de acogida actuales, aunque les fue mejor, mostraron tendencias preocupantes hacia la sintomatología psiquiátrica, alto riesgo y baja resiliencia.

Katisi et al. (2019)

Enfoque metodológico de tipo cuantitativo.

Se utilizó un diseño cuasi-experimental pretest-postest.

Descubrir si un nuevo programa de intervención en Botswana (el componente de campamento basado en la naturaleza del programa Balekane EARTH) puede mejorar la resiliencia y otros indicadores de bienestar entre los niños que han quedado huérfanos.

N=650

Adolescentes.

342

307

(uno sin revelar).

(11-17 años).

África.

El programa de campamento en el desierto mostró beneficios para niños y niñas huérfanos, especialmente en resiliencia y bienestar, con mayores avances en quienes tenían puntajes iniciales más bajos. Las participantes mujeres experimentaron una reducción en problemas de duelo, mientras que los hombres solo mejoraron si presentaban niveles inicialmente altos de duelo. Además, se observaron mejoras modestas en aspiraciones futuras, aunque con un efecto limitado.

Akin et al. (2019)

Enfoque metodológico de tipo cuantitativo.

Diseño controlado aleatorio.

Probar la efectividad del modelo Parent Management Training, Oregon (PMTO) en el bienestar socioemocional infantil.

N=918

Niños y adolescentes.

427

491

(3-16 años).

Estados Unidos.

Los resultados demostraron efectos positivos significativos en tres dimensiones del bienestar: mejoras en el funcionamiento socioemocional de los niños que recibieron el modelo (los padres observaron reducción en conductas problemáticas y aumento en habilidades prosociales); mayor funcionamiento socioemocional se asoció con cuidadores más jóvenes y estabilidad en la colocación; menos conductas problemáticas con cuidadores mayores, etnia blanca no latina, estabilidad de colocación y sin remociones previas; y habilidades prosociales más desarrolladas con cuidadores jóvenes, etnia blanca y sin cambios previos de hogar.

Mota y Oliveira (2020)

Enfoque exploratorio-trasversal de tipo cuantitativo.

Todos los análisis estadísticos se realizaron utilizando IBM SPSS Statistics Sage.

Analizar en qué medida la personalidad y el apoyo social son predictores del bienestar psicológico, comprobando también el efecto moderador del contexto relacional sobre la asociación previa.

N= 350 Adolescentes.

178

172

(13-18 años)

Portugal.

Se enfatiza el papel de género y la configuración familiar en el bienestar psicológico de los adolescentes. Además, se evidencia la relación positiva de autoaceptación y bienestar prevalente en los hombres. Las familias tradicionales proporcionaron efectos significativamente positivos y mayor bienestar psicológico a los adolescentes, asi como mayor apoyo, menos factores de riesgo y experiencias relacionales positivas.

Vallejo-Slocker et al. (2020)

Enfoque metodológico de tipo cuantitativo.

Análisis descriptivo

Describir el impacto psicológico de la COVID-19 en una muestra de niños y adolescentes y comparar los resultados con datos de referencia nacionales y otros estudios.

N=459

Adolescentes.

223

236

(8-18 años).

España.

Los niños y adolescentes estudiados obtuvieron peores resultados en bienestar psicológico que los publicados como referencia nacional en España en 2017, antes del brote de la COVID-19. La calidad de vida no se afectó. No se encontraron diferencias entre las modalidades de cuidado.

Staines y Selwyn

(2020)

Enfoque metodológico de tipo cuantitativo.

Los datos se introdujeron en SPSS V25 y se analizaron mediante pruebas de frecuencia, asociación (chi-cuadrado y prueba de tendencia de Cochrane-Armitage) y pruebas predictivas (regresión lineal).

Explorar el efecto de la falta de conocimiento en el bienestar de los niños y en sus sentimientos de estar establecidos en su ubicación actual.

N=3314

Adolescentes.

1562

1702

50 No refiere.

(14-18 años).

Inglaterra.

El estudio reitera la necesidad de que los profesionales sean honestos y abiertos con los adolescentes en cuidado fuera del hogar y la necesidad de abordar específica y constantemente el porqué un niño no vive con su familia biológica.

Melendro et al. (2020)

Enfoque metodológico de tipo cuantitativo.

Los análisis se realizaron utilizando SPSS versión 25.0 (IBM SPSS Statistics 25).

Analizar la relación entre el bienestar psicológico y la autonomía de los jóvenes, considerados factores clave en el proceso de transición a la edad adulta, así como examinar la relación que estos factores tienen con las principales vías seguidas durante esta transición.

N=1148

Adutos emergentes.

689

459

(16-21 años).

España.

Los resultados revelan que mayores niveles de autonomía se asocian con mayor bienestar en la transición a la vida adulta. Los jóvenes en la vía educativa se destacan por su alta autonomía, bienestar y pensamiento crítico, mientras que los ocupados muestran mayor capacidad de autoorganización. Por su parte, los jóvenes desfavorecidos presentan un compromiso sociopolítico más marcado que los otros grupos, pero registran el menor nivel de bienestar psicológico.

Yan y De Luca

(2021)

Enfoque metodológico de tipo cuantitativo.

El estudio utilizó el análisis de transición de perfil latente (LPTA), una extensión del análisis de perfil latente, en un contexto longitudinal.

Examinar las posibles tipologías familiares en relación con el funcionamiento de los padres y los niños y cómo cambian estas tipologías después de participar en el programa PMTO.

N=918

Adolescentes.

427

491

(3-16 años).

Estados Unidos.

El análisis de transición de perfil latente reveló que la participación en la intervención influye significativamente en la evolución del comportamiento infantil y el funcionamiento parental durante el acogimiento externo, mejorando el bienestar de los adolescentes. Las familias con alto funcionamiento parental y buenos resultados socioemocionales en los niños mostraron mayor probabilidad de transitar a una clase de mejor funcionamiento, comparadas con otras familias en condiciones similares. Sin embargo, cuando existía un marcado deterioro parental, la intervención no resultó efectiva.

Bilbao et al. (2021)

Enfoque metodológico de tipo cuantitativo. Se llevaron a cabo análisis univariados de la covarianza (ANCOVA)

para las medidas de una sola dimensión (BMSLSS,

PWI-SC, SLSS y OLS), y análisis multivariados de

la covarianza (MANCOVA) para las escalas de dos dimensiones (PHI y PANAS-C).

Describir el

bienestar subjetivo de niños, niñas y adolescentes que atiene SENAME (Servicio Nacional de Menores) a través de sus programas.

N=405

Adolescentes usuarios.

155

250

(8-19 años).

Chile.

Los resultados mostraron una asociación positiva entre todas las escalas de bienestar y satisfacción aplicadas, igualmente con la vinculación y satisfacción a los programas. Esta última se considera una variable relevante que debe tenerse en cuenta al analizar el bienestar de los menores que participan en este tipo de programas.

Carvalho y Delgado (2021)

Enfoque metodológico de tipo cuantitativo.

El análisis de los datos se realizó utilizando el software IBM-SPSS.23. Se calcularon estadísticas descriptivas (valores absolutos y relativos, medias y desviaciones estándar) y se aplicaron pruebas estadísticas (prueba t de Stu- dent y U de Mann-Whitney).

Describir, analizar y comparar el contacto en el cuidado residencial y de acogida en términos de su frecuencia, ubicación de la visita, sentimientos durante y después de las visitas, las dificultades, la felicidad con su ubicación, su confianza en sí mismos, la percepción futura sobre sus vidas y la percepción de su bienestar subjetivo.

N=145

Residencial.

85

60

N=39

Acogida.

18

21

(11-15 años).

Portugal.

Los resultados indicaron que los niños en cuidado residencial tenían más contacto y recibían más visitas de sus padres que los niños en cuidado de crianza. Las llamadas telefónicas fueron el medio más utilizado para comunicarse con ellos. La mayoría de los niños expresó alegría y satisfacción con la duración de las visitas, así como felicidad durante los encuentros familiares. Los niños en hogares de guarda tenían más confianza en sí mismos, optimismo respecto a su futuro, felicidad en relación con su colocación y mayor bienestar subjetiva que los niños en residencia.

De Juanas et al. (2022)

Enfoque metodológico cuantitativo no experimental de tipo descriptivo.

Para el análisis de datos se utilizó el software estadístico SPSS versión 25.

Comprobar y determinar la influencia que tiene la preparación

para mejorar las relaciones familiares y sociales

que afirman que han recibido los jóvenes vinculados al sistema de protección en su bienestar

psicológico.

N=102

Acogida.

38

64

(17-23 años).

España.

Los resultados evidenciaron que la preparación percibida por los jóvenes para las relaciones familiares y sociales influye positivamente en el bienestar psicológico y en la autonomía.

López-Noguero et al. (2022)

La metodología de investigación es cuantitativa, de tipo descriptiva, y

sigue un diseño cuantitativo no experimental.

Una vez recogidos los datos, se llevó a cabo el tratamiento estadístico de los mismos mediante el programa informático Statistical Package for the

Social Sciences (SPSS V26).

Indagar acerca de la percepción que

tienen los jóvenes vinculados o egresados del sistema de protección, encuestados en este estudio, procedentes de diferentes comunidades autónomas de España, sobre sus relaciones familiares y las implicaciones que aquellas tienen para su bienestar psicológico, así como para las atribuciones y expectativas académicas y laborales.

N=102

Acogida.

37

64

1 otro.

(17-23 años).

España.

Los resultados del estudio demuestran que una buena relación familiar está asociada con atribuciones y expectativas educativas-laborales positivas en los jóvenes, además de influir significativamente en su bienestar psicológico, particularmente en dos dimensiones: la autoaceptación y el propósito de vida. Se observó que los puntajes más altos en autoaceptación correspondían a aquellos con mejores relaciones familiares, patrón que se repitió en la dimensión de propósito vital, donde los jóvenes con mayor puntuación también reportaron contar con relaciones familiares positivas, evidenciando así el papel fundamental del entorno familiar en el desarrollo psicológico y las perspectivas de futuro.

Melendro et al. (2022)

La metodología de investigación es cuantitativa de tipo exploratorio, descriptivo y correlacional, con la aplicación de

diferentes técnicas de análisis bivariante.

En estos análisis se

aplicó el programa informático SPSS v.27.

Valoración de la formación recibida por el grupo de jóvenes en relación con sus características sociodemográficas y sus procesos de autonomía y bienestar psicológico y valoración de la formación recibida en función del grupo de población consultado.

N=384

Jóvenes Egresados.

85

297

2 otro.

(Media 18.85 años).

España.

Los resultados demuestran el éxito de los proyectos de transición a la vida adulta al capacitar a los jóvenes en habilidades personales y relacionales que favorecen su incorporación a la sociedad con un sentido de satisfacción vital. Sin embargo, se identificaron áreas de mejora en las dimensiones de relaciones familiares y la gestión de la vivienda, cuyos planteamientos actuales requieren revisión para optimizar la eficacia de las intervenciones implementadas.

Noble et al. (2022)

Enfoque investigativo de tipo mixto.

Se presentan los hallazgos de la parte cualitativa.

Las entrevistas se analizaron inductivamente utilizando análisis temático, con la ayuda del software de análisis cualitativo Quirkos.

Evaluar los impactos de la pandemia en jóvenes sin hogar, en Toronto, Ontario, así como identificar recomendaciones para futuras olas de COVID-19.

N=45

Jóvenes.

5

34

6 otro.

(16-24 años).

Canadá.

Los jóvenes sin hogar experimentaron tanto cambios estructurales como impactos psicosociales resultantes de la pandemia. Los cambios estructurales incluyeron una reducción en los servicios, barreras al empleo y la vivienda, y cambios en las rutinas. Los resultados psicosociales incluyeron aislamiento, empeoramiento de la salud mental y aumento del consumo de sustancias. Los impactos fueron magnificados y distintos para las subpoblaciones de jóvenes.

Jones et al. (2022)

Enfoque investigativo de tipo mixto.

Para el análisis se aprovechan los datos de encuestas cuantitativas longitudinales y entrevistas cualitativas en profundidad.

Evaluar los impactos de la pandemia en las poblaciones desplazadas y analizar cómo esos efectos

varían según el género y la etapa de la vida. Asimismo, se busca determinar hasta qué punto la pandemia ha agravado las desigualdades sociales preexistentes entre adolescentes en Jordania, y el papel que desempeña el apoyo de estructuras en la promoción de la resiliencia.

N=3311

Jóvenes refugiandos.

1708

1603

(10-21 años).

Australia.

La pandemia generó graves interrupciones económicas y de servicios con impactos heterogéneos en el bienestar adolescente: síntomas depresivos moderados/graves y mayor estrés familiar, especialmente adolescentes sirios en comunidades de acogida. Las niñas mostraron menor conexión social, pero la participación en programas demostró efectos protectores, incrementando la probabilidad de tener amigos de confianza respecto a sus pares no participantes.

Acosta y Martín

(2024)

Enfoque transversal de tipo cuantitativo.

Conocer los niveles de bienestar y de estrés migratorio que sufren los Menores Migrantes No Acompañados, así como los factores que inciden en ambas variables.

N=44

Adolescentes.

0

44

(15 – 17 años).

España.

Se evidenció la afectación del estrés intercultural en la población. El bienestar subjetivo de los adolescentes es inferior al de los nacionales residentes, quienes a su vez poseen un bienestar inferior que la población en general. La baja satisfacción con el centro se explica por la masificación y dificultad en la intervención personalizada. Se estableció que, a mayor nivel de estrés en los adolescentes, menor era su bienestar, lo que aumentaba el riesgo y el deterioro de la salud mental.

 

Nota. Descripción general de las características encontradas en los estudios incluidos a la revisión.

 

 

Bienestar y factores asociados

 

El tipo de bienestar que se trabaja mayoritariamente en los estudios es el bienestar general con el 43.5 % (N=10), seguido del bienestar psicológico con el 39.1 % (N=9) y, por último, el bienestar subjetivo 17.4 % (N=4), comprendiéndolo como parte fundamental en el desarrollo y la salud mental de los adolescentes.

 

El bienestar general puede entenderse como la unión del bienestar hedónico —centrado en la evaluación positiva de la propia vida, que incluye la sensación de satisfacción, la estabilidad emocional y el bienestar subjetivo— y del bienestar eudaimónico o psicológico, que enfatiza el desarrollo personal, la autorrealización, la exploración del potencial, la planificación del futuro y la contribución al bienestar de los demás, tal como lo plantea Melendro et al. (2020 y 2022).

 

Se reportan definiciones claras de bienestar psicológico como una variable predictiva o un antecedente del desarrollo positivo individual y de los altos niveles de bienestar global, según lo planteado por De Juanas et al. (2022). Asimismo, se concibe como un conjunto equilibrado de atributos que varían entre individuos, pero que incluyen fortalezas y debilidades que les permiten interactuar con éxito en la vida personal y desarrollarse en condiciones óptimas, de acuerdo con López-Noguero et al. (2022).

 

El bienestar subjetivo se entiende como el conjunto de percepciones que los individuos tienen sobre cómo piensan, sienten y evalúan su realidad (Carvalho & Delgado, 2021). De igual forma, Llosada-Gistau et al. (2019) lo definen como un componente no material de la calidad de vida, que permite conocer y analizar las percepciones y valoraciones que, en este caso, los niños tienen sobre sus principales ámbitos vitales, así como sobre sus aspiraciones y niveles de satisfacción.

 

Se destacan factores asociados al bienestar, como el cuidado alternativo y la protección infantil, con especial énfasis en el papel de los cuidadores en contextos distintos al hogar, según estudios como los de Akin et al. (2019), Greeno et al. (2019), Mota y Oliveira (2020), Nakatomi et al. (2018), y Yan y De Luca (2021). De igual forma, se resalta la categoría y dimensión protectora como variable y característica general de la población objeto del presente análisis.

 

Junto al bienestar se observa el factor de resiliencia en el 13.1 % (N=3) de los estudios analizados (Greeno et al., 2019; Jones et al., 2022, y Katisi et al., 2019). Este se vincula a los contextos vulnerables, adversos y en riesgo, como se destaca en Greeno et al. (2019) y Katisi et al. (2019). Características claves como la migración, la institucionalización, el trauma y la orfandad permiten delimitar y enfocar a la población.

 

Factores como la autonomía se vinculan a la variable o característica de la población en su condición como transición a la vida adulta. Esta perspectiva permite evaluar la labor realizada en las instituciones de protección, los programas implementados y el bienestar asociado a la condición de egreso, como se analiza en los estudios de López-Noguero et al. (2022) y Melendro et al. (2022).

 

Factores catalogados como protectores externos —tales como las relaciones familiares (Llosada-Gistau et al., 2019; López-Noguero et al., 2022; Nakatomi et al., 2018), las relaciones sociales (De Juanas et al., 2022) y el apoyo social (Mota & Oliveira, 2020; Williams-Butler et al., 2018)— configuran categorías de análisis que se asocian de manera positiva y significativa al bienestar de los adolescentes. En este marco, la familia se destaca como un eje central de intervención y atención, como lo evidencian los estudios de Beal et al. (2019), Staines y Selwyn (2020), y Yan y De Luca (2021).

 

Por otro lado, factores como el trauma, la adversidad infantil y la pandemia han sido abordados en estudios como los de Mitchell (2018) y Vallejo-Slocker et al. (2020), centrando sus análisis en el impacto negativo que estas experiencias generan en la población adolescente, especialmente en relación con la violencia, el abandono, el maltrato o el duelo. Estos estudios también vinculan a dicha población con posibles estrategias de intervención o prevención del riesgo, a través de programas e iniciativas desarrolladas en centros e instituciones (Akin et al., 2019; Katisi et al., 2019). En particular, Jones et al., (2022), Noble et al., (2022) y Vallejo-Slocker et al., (2020) analizan los efectos de la la pandemia de COVID-19 en este grupo poblacional.

 

Por último, se destaca la importancia de los programas de intervención implementados por las instituciones para promover el bienestar de los adolescentes en contextos de protección. Estos programas son evaluados en cuanto a su efectividad en estudios como los de Bilbao et al., (2021), Mota y Oliveira, (2020) y Teodorczuka et al., (2019). Se resalta, además, el uso de la psicología positiva como enfoque de intervención (Teodorczuka et al., 2019).

 

Discusión

 

El objetivo general que dirigió la presente revisión sistemática de la literatura fue indagar sobre los factores asociados al bienestar de los adolescentes en medios residenciales. Los resultados obtenidos de la revisión de los 23 artículos incluidos poseen una línea coherente de análisis e interpretación; sin embargo, se evidencia una limitada producción investigativa sobre el bienestar de los adolescentes en medios residenciales de protección, especialmente en los últimos tres años.

 

Al observar el diagrama de flujo PRISMA de la revisión sistemática (Figura 1), se evidencia que el 58,5 % de los artículos fueron excluidos durante la fase de revisión, principalmente por el título, el resumen o por no corresponder a la población objetivo. Este dato confirma que el tema del bienestar ha sido abordado de manera más amplia en otras poblaciones y bajo distintos enfoques, como lo muestran los estudios de Carmona y Moreno (2019), centrados en población afectada por el conflicto armado, y Sánchez-Queija et al. (2023), enfocados en adultos emergentes en situación de vulnerabilidad.

 

En los artículos que componen la presente revisión sistemática se puede decir que existen evidencias representativas con respecto al impacto (positivo o negativo) que puede generar en los adolescentes el hecho de estar o haber estado vinculados al sistema de protección en sus diferentes modalidades de atención. Estos hallazgos subrayan la necesidad de intervenir considerando las condiciones y necesidades particulares de esta población, como lo señalan Martín-González y Gimeno (2023). En todos los artículos revisados, se aborda a la población como vulnerable, considerando que el solo hecho de haber tenido restricciones familiares implica una condición de riesgo. Se concuerda que la institucionalización —incluso cuando es voluntaria— debe considerarse como último recurso, priorizando a la ubicación familiar, en concordancia con lo establecido por la normativa vigente (Arango Piedrahita, 2025; Nakatomi et al., 2018).

La mayoría de los estudios coinciden en la necesidad de brindar atención especializada a la población de adolescentes, priorizando sus necesidades personales, familiares y sociales. Esta atención debe centrarse en la protección de sus derechos como prioridad desde la intervención, tal como lo señalan Fernández-Simo et al. (2022), Lara Valdez et al. (2025) y UNICEF (2006).

 

Se destaca la necesidad de brindar atención e intervención especializada a la población adolescente, puesto que, según la evidencia, presentan mayores posibilidades de manifestar comportamientos antisociales o delictivos (Akin et al., 2019; Okada et al., 2018; Williams-Butler et al., 2018). Esta situación se relaciona con estudios paralelos que indican una alta asociación entre el egreso de programas residenciales y la incidencia en conductas delictivas (Carmona & Moreno, 2019; Díaz et al., 2022).

 

Todas las acciones documentadas en los estudios sobre protección se orientan a la búsqueda del bienestar de los adolescentes, teniendo como principio fundamental “la defensa de los derechos”. Este enfoque se sustenta en ofrecer calidad de vida y felicidad a la población más vulnerable, entendido como un ejercicio de reparación social y comunitaria para aquellos quienes están más desprotegidos o en situación de riesgo (Acosta y Martín, 2024; Williams-Butler et al., 2018; Zwi et al., 2018). La psicología positiva es la estrategia más representativa que se incorpora en el tratamiento e intervención de los jóvenes en protección, de igual forma consolida teóricamente el bienestar y la salud mental (Teodorczuka et al., 2019; Alzugaray et al., 2020).

 

En los documentos seleccionados se reitera la importancia de escuchar a los adolescentes que participan en programas residenciales, reconociendo la defensa de sus derechos y otorgando valor a sus propias voces como manifestación directa de su bienestar (Llosada-Gistau et al., 2019). De igual forma, se destaca la necesidad de realizar seguimiento a la implementación de las intervenciones en las instituciones, considerándolas como soporte legislativo, práctico y teórico para el desarrollo de posibles tratamientos (Parada et al., 2023; Yan y De Luca, 2021).

 

En los artículos analizados se identifican factores asociados al bienestar de los adolescentes, los cuales son reportados como estrategias que contribuyen a su promoción. Entre estos se encuentran los factores escolares, la resiliencia, las redes de apoyo, las redes sociales, la experiencia laboral, las visitas, las relaciones socioafectivas y el entorno familiar (Carvalho y Delgado, 2021; De Juanas et al., 2022; Jones et al., 2022; López-Noguero et al., 2022). La evidencia coincide en que la intervención sobre estos factores favorece significativamente el bienestar de los adolescentes en contextos de protección.

 

En la misma dirección, los documentos revisados constatan que, en diferentes mediciones entre población general y población en protección, esta última presenta puntuaciones más bajas en bienestar. No obstante, se observa un incremento en su nivel de perseverancia y motivación por construir un futuro diferente, especialmente al concluir los programas de intervención (Greeno et al., 2019; LLosada et al., 2019; Nakatomi et al., 2018; Zwi et al., 2018).

Asimismo, los factores escolares se consolidan como elementos clave para el bienestar de los adolescentes en protección residencial. Estos influyen positivamente a través de varias vías, como la interacción con pares, la satisfacción por culminar etapas de formación escolar, el deseo de profesionalización, la formulación de metas académicas, los procesos de evaluación, el impulso hacia el cambio social positivo y la satisfacción en el periodo escolar. Todo ello permite la preparación adecuada para su inclusión a la sociedad (De Juanas et al., 2022; LLosada-Gistau et al., 2019; Melendro et al., 2020).

 

En algunos estudios, se ha identificado que la población adolescente en contextos de protección presenta niveles bajos de resiliencia en comparación con otras poblaciones, lo que representa un factor de riesgo significativo. Este riesgo tiende a incrementarse cuando los adolescentes egresan de los programas y enfrentan el desafío de llevar una vida independiente. Formar seres resilientes contribuye a reducir la probabilidad de desarrollar problemáticas personales, familiares y sociales, mientras que se fortalecen habilidades como la toma de decisiones y la capacidad para afrontar situaciones límite (Alzugaray et al., 2020; Greeno et al., 2019; Katisi et al., 2019).

 

Las redes de apoyo, las redes sociales, las relaciones socioafectivas y las visitas están estrechamente vinculadas con las personas más cercanas a los adolescentes, incluyendo a aquellas que participan en su proceso formativo dentro de las instituciones de protección. La estabilidad y continuidad de estos vínculos en la vida de los adolescentes contribuyen significativamente a la percepción de bienestar (Carvalho y Delgado, 2021; De Juanas et al., 2022), en concordancia con otros hallazgos similares reportados por otros estudios (Fernández-Simo et al., 2022; Gutiérrez et al., 2021; ICBF, 2025).

 

Por otra parte, se ha evidenciado que especialmente en el año 2022 aparecen artículos con un factor que afectó de manera trasversal el bienestar de los adolescentes en protección: la pandemia de COVID-19 (Jones et al., 2022; Noble et al., 2022; Vallejo-Slocker et al., 2020). Cada investigación aborda la pandemia como una dificultad, pero también como una oportunidad para el cambio, la transformación y la preparación para nuevas manifestaciones de impacto mental (enfermedad). No obstante, investigaciones semejantes coinciden en que la población en mayor riesgo sigue siendo aquella que permanece alejada de su núcleo familiar y carece de un soporte afectivo sólido, lo que dificulta la labor de protección por parte del Estado (Noreña-Herrera et al., 2025; Silva-Berríos, 2025).

 

En unanimidad los estudios plantean que el bienestar se traduce como el estar y sentirse bien, independientemente de las condiciones y los contextos en los que se viva. La percepción de satisfacción con la vida y con aquello que se vive representa un reto de cada adolescente por existir de la mejor manera posible. Este bienestar no depende exclusivamente del individuo, sino que constituye una corresponsabilidad entre diversos actores, como la familia, los tutores y cuidadores y el Estado, a través de sus programas de atención y protección (ICBF, 2021; UNICEF, 2019).

 

La adolescencia también es un constructo que se edifica y fortalece cada vez que se indaga por una realidad particular. Este ciclo vital constituye la base para una vida adulta, su desarrollo impulsa el proyecto vital y consolida el futuro de cada generación. Por ello, las investigaciones coinciden en la necesidad de seguir profundizando en el conocimiento de esta etapa como una fase de transición hacia la vida adulta (Díaz et al., 2022; Melendro et al., 2022; Palacios, 2019; Suárez Micaña & Shugulí Zambrano, 2023).

 

En este marco, se ha identificado la necesidad de brindar una atención contextualizada y pertinente a los adolescentes vinculados a sistemas de protección, centrada en el bienestar de la población y el restablecimiento de sus derechos (López-Noguero et al., 2022; Noreña-Herrera et al., 2025). Por tanto, las instituciones de protección no deben concebirse únicamente como sitios de resguardo, sino como entornos de tratamiento, formación y educación. De ello depende la minimización de los factores de riesgo, el empoderamiento del adolescente como actor y dueño de su propio proceso y de su vida, y la provisión de herramientas necesarias para su reinserción al medio social. Es fundamental incorporar un enfoque socioeducativo en todas las acciones, atenciones e intervenciones, así como fortalecer las familias, los cuidadores y profesionales, promoviendo su especialización y formación continua en los ámbitos social, educativo y terapéutico (Obregón, 2001; Del Pozo Serrano et al., 2021).

 

Los hallazgos dan cuenta de la importancia y prevalencia que poseen los adolescentes en contextos de protección. La defensa de sus derechos y el reconocimiento de su condición como actores sociales —tal como se observa en los estudios revisados— contribuyen a su bienestar general, ante la respuesta Estatal que, en muchos casos, resulta insuficiente para garantizar su dignidad y humanidad (Silva-Berríos, 2025; UNICEF, 2019).

 

El presente estudio posee varias limitaciones. En primer lugar, la multiplicidad metodológica en los distintos artículos dificulta un análisis pormenorizado. La variedad de los enfoques investigativos ofrece un panorama muy amplio en los resultados que niega la posibilidad de un acercamiento totalmente objetivo. En segundo lugar, el lapso temporal establecido podría dejar de lado posibles estudios fundamentales en la materia. De igual forma, la verificación de solo cinco bases de datos podría limitar la información existente. Finalmente, el concepto de bienestar tiene varias acepciones, y cada autor lo interpreta no solo teórica sino subjetivamente según la realidad que investiga. Aunque estas concepciones enriquecen la comprensión de una realidad tan compleja como la estudiada, también dificulta su análisis y síntesis.

 

Conclusiones

 

En conclusión, se puede establecer que, aunque se evidencia la presencia de múltiples factores asociados al desarrollo del bienestar del adolescente, es escasa la información que contribuya a la intervención y protección de la población vulnerable especialmente en medios residenciales. Asimismo, la poca literatura investigativa con modelos como los longitudinales que midan en el tiempo las acciones institucionales de la población en protección limita el seguimiento a los procesos y, por ende, afecta la contribución y direccionamiento de las políticas públicas, especialmente en países como Colombia.

 

Aunque se puede dar un reporte positivo de coherencia frente al propósito último de las prácticas de protección, la búsqueda del bienestar de los adolescentes ha sido cuestionada particularmente en medidas residenciales alejadas de la familia, propiciando con ello la necesidad de establecer nuevas líneas investigación sobre esta temática que contribuyan a la minimización de los riesgos y afectaciones que posee la población. El reporte de rechazo de una cantidad importante de estudios por el tipo de población ofrece un panorama de cuestionamiento ante la posibilidad y acceso a la investigación con este tipo de población.

 

Los estudios revisados destacan la importancia de una atención e intervención personalizada. En primer lugar, por la etapa del desarrollo en la que se encuentra esta población; en segundo lugar, por el deber del Estado de restablecer sus derechos; y finalmente, por la necesidad de contribuir a su bienestar y desarrollo integral. Desde esta perspectiva, la ciencia desempeña un papel fundamental en la comprensión del constructo de bienestar, abordándolo desde dimensiones y factores asociados como la resiliencia, el apoyo familiar y el respaldo social, entre otros.

 

Adicionalmente, varios estudios reconocen el papel fundamental de los cuidadores y el trabajo institucional en la defensa y protección de los adolescentes. Se destaca la existencia de programas y estrategias que promueven el bienestar psicológico y preparan a los jóvenes para la vida adulta, a pesar de las múltiples limitaciones que esto conlleva. En este sentido, se subraya la importancia del soporte estatal, institucional y familiar como elementos clave para el fortalecimiento del adolescente. Incrementar las intervenciones orientadas a los factores que promueven el bienestar contribuye a consolidar los procesos de protección y otorga mayor eficacia a las políticas públicas.

 

Finalmente, permanece latente la necesidad de continuar trabajando en la promoción del bienestar adolescente, fortaleciendo la articulación entre investigación académica y políticas públicas, e impulsando la transformación de los espacios estatales mediante estrategias basadas en evidencia que incidan efectivamente en los procesos de restablecimiento de derechos para la población vulnerable.

Referencias


  1. 1 Escuela Internacional de Doctorado (EIDUNED, España)

  2. 2 Universidad del Valle, Colombia.